Respaldo al exhorto a la necesidad de garantizar los recursos para ciencia y tecnología para enfrentar la crisis sanitaria

Estimados colegas

 

Es para todos conocido que la Ley de Ciencia y Tecnología vigente indica que México debe invertir el 1% del PIB en actividades relacionadas a la investigación científica y el desarrollo tecnológico. La misma ley, publicada en el año 2000, crea diferentes fondos para el financiamiento de la investigación, los cuales han financiado proyectos de investigación científica y desarrollo tecnológico dependiendo de la naturaleza de la investigación, de su grado de madurez tecnológica y de su idoneidad para la solución de problemas industriales o nacionales.

 

Dependiendo de su naturaleza, estos fondos recibían recursos:

 

  1. Solamente de presupuesto del Conacyt (Fondos Institucionales);
  2. De manera conjunta entre el Conacyt con las diferentes secretarías u organismos del gobierno federal (Fondos Sectoriales);
  3. De manera conjunta entre el Conacyt los diferentes gobiernos estatales o municipales, ya fuese individualmente (Fondos Mixtos) o en grupo (Fondos Regionales). 

 

 

En todos estos casos las decisiones técnicas relativas a la elaboración de convocatorias, evaluación de proyectos y liberación de informes las realizaba el Conacyt. La contraparte se responsabilizaba del seguimiento administrativo. También existían fondos conjuntos entre el Conacyt y la iniciativa privada para el desarrollo de la innovación (Programa de Estímulos a la Innovación) llegando a contabilizar, en total, más de 65 fondos. Con la excepción del Programa de Estímulos a la Innovación, que se alimentaba de recursos fiscales, el resto de los fondos se administraban desde fideicomisos, una figura financiera que permite la inversión transanual con lo cual se fomenta el desarrollo de proyectos de largo aliento, muy difícil de realizar en los plazos anuales en que se ejerce el presupuesto federal.

 

Esta diversidad de opciones de financiamiento constituye el sistema nacional de fondos el cual, a pesar de los  desequilibrios naturales producto de nuestro ciclo sexenal de inversión, había logrado mantener una situación estable gracias a su diversidad. Desde la iniciativa de Ley de Ciencia y Tecnología, promovida por la Senadora Rivera el año pasado, se vislumbraba una voluntad de desaparecer los fideicomisos para consolidar todos los recursos dentro del Conacyt. Esta voluntad fue ratificada por altos funcionarios del Consejo, quienes adujeron como principal razón para ello el alto costo que implica la administración de tantos fideicomisos, cercano a 100 millones de pesos al año. A pesar de lo razonable que pudiera ser esta medida por el ahorro, pasó cerca de un año y medio -desde que entró la presente administración- sin que se convocara a sesionar en ninguno de los fideicomisos congelando la asignación de cerca de 10,300 millones de pesos. 

 

Es solamente hasta el pasado 2 de abril de 2020 que el Presidente de la República emite un decreto extinguiendo todos los fideicomisos sin estructura orgánica dependientes de la administración pública federal, entre los que se encuentran los del Conacyt, para concentrar los recursos en la Tesorería Superior de la Federación. Sabemos por el mismo documento que los titulares de las diferentes entidades deberían de argumentar las razones por las cuales resultaría esencial la preservación de algunos de dichos fideicomisos. Es del conocimiento público que el pasado 17 de abril se reunió la Directora General del Consejo con el Secretario de Hacienda y Crédito Público con la finalidad de analizar de manera puntual este tema. Desde entonces hemos esperado una comunicación oficial donde se nos informe el destino de los fideicomisos, no sólo éstos cuyo fin era la publicación de convocatorias en apoyo a la investigación, sino también aquellos sustanciales a las actividades de los centros públicos de investigación y otras entidades dependientes de la administración pública federal, entre las que se encuentran los Institutos Nacionales de Salud. 

 

Peor aún, no solamente están en riesgo los recursos de los fideicomisos, con la consecuencia de perder la posibilidad de financiamiento para proyectos transanuales, sino que podría desaparecer en su totalidad el sistema nacional de fondos, con lo que se perdería la diversidad de opciones para la investigación en nuestro país. Consideramos especialmente preocupante que esto ocurra en medio de la crisis sanitaria producida por la enfermedad COVID-19 pues por la desmovilización natural de las instituciones nos encontramos con menores posibilidades de coordinación entre investigadores.

 

Reciben este correo en su calidad de Presidentes de las diferentes Asociaciones, Academias, Redes y Sociedades Científicas nacionales, con la finalidad de que sea a través de ustedes que se transmita la gravedad de la situación a sus asociados, así como para sumar voces en la solicitud de información veraz y oportuna sobre el destino de los fondos mediante la adhesión al siguiente documento:

 

 

 

Dra. Carmen de la Peza

Directora General Adjunta de Investigación Científica
Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
P r e s e n t e 

 

Por este conducto, y a raíz de la publicación del decreto Presidencial del pasado 2 de abril de 2020 relativo a la extinción de fideicomisos dependientes de la administración pública federal sin estructura orgánica, la comunidad científica se encuentra en estado de incertidumbre con respecto a la situación que guardan los siguientes grupos de fondos: 

 

Fondos Institucionales
Fondos Sectoriales
Fondos Mixtos
Fondos Regionales

 

Consideramos de la máxima importancia recalcar lo vital que estos fondos resultan para los diferentes grupos de investigación científica de nuestro país y que, de desaparecer, profundizarían la brecha existente entre disciplinas, entre grupos consolidados y en formación, entre universidades nacionales y estatales, etc. El estado actual del sistema de fondos ha sido fruto de la madurez de la comunidad científica mexicana y refleja su diversidad y complejidad. Desaparecer los fondos llevaría a una falsa percepción de homogeneidad de la investigación en México así como a la inevitable creación de cuellos de botella en el acceso a los recursos. No menos importante sería la grave afectación para el desarrollo de la actividad científica que provocaría el uso de estos recursos para otros fines.

 

En representación de la comunidad científica nacional, las mesas directivas de las Academias, Asociaciones, Redes y Sociedades Científicas que firmamos al calce solicitamos de la manera más atenta nos informe de manera detallada el estado de cada uno de los fondos constituidos bajo amparo de la Ley de Ciencia y Tecnología vigente, así como el destino de los recursos depositados en cada uno de los fideicomisos. 

 

 

Esta solicitud se suma al exhorto emitido por los líderes de todas las fracciones políticas de la Cámara de Diputados, en el sentido de la necesidad de Garantizar los recursos para Ciencia y Tecnología como fundamental para enfrentar la crisis sanitaria.

 

Atentamente Dra. María Brenda Valderrama Blanco
Presidente
Mesa Directiva 2019/2020
Academia de Ciencias de Morelos, AC